En Benbé trabajamos con latón macizo, un metal noble elegido por su durabilidad, su carácter vivo y su profunda coherencia con la estética de la marca. A diferencia de los metales chapados, que dependen de una capa superficial que puede desgastarse con el tiempo, el latón es materia sólida y honesta. No se deteriora: evoluciona.
Con el uso y el contacto con la piel, desarrolla una pátina natural que aporta profundidad y matices, haciendo que cada pieza se vuelva única. Algunas personas prefieren este acabado más mate y oscuro; otras optan por recuperar el brillo original. Para ello, basta con utilizar un paño específico para joyería o productos de limpieza para metales.
Su tono dorado cálido y profundo remite al color de los metales antiguos, en sintonía con la inspiración de Benbé en civilizaciones ancestrales y objetos rituales. En Benbé, la joya no es solo un adorno: es un amuleto contemporáneo, creado para transformarse con el tiempo y acompañar tu historia.
Para conservar tus piezas en perfecto estado, es importante mantenerlas siempre secas. Quítatelas antes de la ducha, la playa o la piscina, y evita ambientes húmedos como el baño o los balnearios. Aplícate las cremas o perfumes antes de ponerte las joyas y asegúrate de que la piel los haya absorbido. Guárdalas en una bolsa cerrada, separadas de otros objetos o cosméticos.
Algunas piezas incluyen superficies químicamente oxidadas (como tonos azul turquesa). Estas no deben pulirse, ya que el acabado podría desgastarse. Con el tiempo, estas oxidaciones pueden variar según el uso y el cuidado. Si lo deseas, podemos restaurarlas.
